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domingo, 25 de agosto de 2013

Los Psicopatas

DEFINICIÓN DE PSICÓPATA: trastorno de personalidad definido por unas característica conductuales, interpersonales y afectivas.
CONDUCTA.- acciones de riesgo, buscan sensaciones nuevas, impulsividad, diferentes actos delictivos.
PLANO INTERPERSONAL.- egocéntricos, manipuladores, arrogantes, sin capacidad de empatía, astutos, crueles. Disfrutan con la extorsión y el abuso.
AFECTOS.- emociones superficiales, incapaces de establecer vínculos significativos con los demás. Sin remordimientos ni sentimientos de culpa, desprecio del bienestar y los derechos de los demás.

   Su objetivo es el control absoluto. Predisposición biológica a la crueldad. El psicópata que delinque siempre reincide por tener una deficiencia del cerebro emocional.

 La psicopatía se evalúa con la ESCALA DE PSICOPATÍA REVISADA DE HARE- PCL-R, donde el factor 1 recoge los elementos interpersonales y afectivos, y el factor 2 se asocia al comportamiento antisocial e impulsivo.

ÍTEMS DE LOS DOS FACTORES DEL PCL-R:
Factor 1:
-         encanto superficial y locuacidad.
-         Sentimiento de grandiosidad personal.
-         Mentira patológica.
-         Manipulación.
-         Falta de sentimiento de culpa y de arrepentimiento.
-         Emociones superficiales.
-         Insensibilidad y falta de empatía.
-         No reconoce la responsabilidad de sus actos.

Factor 2:
-         Búsqueda de sensaciones.
-         Estilo de vida parásito.
-         Falta de autocontrol
-         Problemas de conducta precoces.
-         Sin metas realistas.
-         Impulsividad.
-         Irresponsabilidad.
-         Delincuencia juvenil.
-         Violación grave de la libertad condicional.

Hay tres variables adicionales: conducta sexual promiscua, muchas relaciones maritales breves y versatilidad delictiva.

Los delincuentes más violentos son los que tienen mayores opciones de reincidir una vez salen de la cárcel. Más hombres que mujeres psicópatas. Los sujetos detenidos con tendencias psicopáticas tienen problemas mentales como depresión, trastorno bipolar y trastorno de personalidad.

PRECURSORES DE LA PSICOPATÍA ADULTA.

Algunos autores creen que la psicopatía deriva de problemas de conducta mostrados de modo temprano en la vida. Por eso, se intenta predecir esto a partir de la conducta antisocial y de la agresividad mostrada en la infancia.

Pero no debemos olvidar que una cierta delincuencia en la adolescencia es normal.

Los niños con trastorno disocial y otros problemas de conducta desarrollan con mayor probabilidad carreras delictivas de adultos, pero sólo un subgrupo desarrolla una psicopatía.

Para predecir la psicopatía desde la infancia hay que estudiar en esta etapa los elementos básicos de este trastorno, o sea, LOS AFECTIVOS Y LOS INTERPERSONALES, y no tanto la conducta externa agresiva y antisocial.

DEFINIENDO LA PSICOPATÍA JUVENIL.
Modelo de los dos factores de la psicopatía adulta aplicado a los niños que muestran problemas de conducta:

  1. Factor insensibilidad.- que describe la conducta que es agradable pero falsa, así como incapacidad de mostrar empatía o sentimiento de culpa.
  2. Factor impulsividad/problemas de conducta.- impulsividad, pobre autocontrol y conducta delictiva. Esta estructura es útil para diferenciar entre los trastornos de conducta y la psicopatía, y para determinar cuáles entre los niños que manifiestan trastornos de conducta, muestran los precursores tempranos de la psicopatía. SABEMOS QUE LA PRESENCIA DE RASGOS DE INSENSIBILIDAD JUNTO A PROBLEMAS DE CONDUCTA SIGNIFICATIVOS ayuda a definir a un subgrupo de delincuentes juveniles.
-         Los jóvenes con rasgos propios de la psicopatía se diferencian de los que no lo son en la edad de inicio de los actos agresivos y antisociales, el número de conductas violentas, la gravedad de los delitos y la probabilidad de reincidencia. LOS ESTUDIOS DICEN QUE SON LAS DIMENSIONES AFECTIVO-INTERPERSONALES (Insensibilidad) LAS QUE PREDICEN EL MAYOR RIESGO DE DESADAPTACIÓN A LARGO PLAZO. Así, el mayor déficit que se da en la psicopatía, incluso a UNA CORTA EDAD, es el pobre desarrollo de las emociones morales.

EL PAPEL DE LA EMPATÍA: es la disposición central que lleva a los sujetos a comprender y compartir el estado emocional del otro. Contribuye a un sentido de vinculación y responsabilidad hacia los demás.
La empatía tiene su origen en la biología y sus primeros signos aparecen a los dos días de nacer.
Hay diferencias individuales en esta cualidad por eso se la considera como un factor de riesgo o de protección.

LA EMPATÍA ES LA EMOCIÓN MORAL FUNDAMENTAL QUE INHIBE LA VIOLENCIA.

Hay estudios que prueban la relación directa que hay entre el déficit en la empatía y la conducta agresiva.
Hay déficit de empatía en los jóvenes que presentan tendencias psicopáticas, y aparece relacionado con la insensibilidad que hay en sus tendencias violentas.

EL PAPEL DE LA HABILIDAD DE PERSPECTIVA SOCIAL:

En los psicópatas, la empatía está disminuida ante el dolor ajeno.
Para que alguien se preocupe por otra persona, debe poseer LA CAPACIDAD COGNITIVA de comprender los estados psicológicos internos de ésta. A esta habilidad se le llama TOMA DE PERSPECTIVA y se la considera una piedra angular en el desarrollo de los niños.
A medida que el sujeto madura, se hace menos egocéntrico y debe ampliar su visión del mundo para incorporar la opinión y las experiencias de los demás. LA ACCIÓN MORAL implica que los niños aprendan a identificar estados emocionales que se dan en los otros niños, así como a predecir los tipos de comportamiento que mejoran las emociones positivas en los demás.
Para KOHLBERG, la conducta antisocial y los déficits en empatía y en el sentimiento de culpa, son el resultado de no haber desarrollado el razonamiento moral.

EL PAPEL DE LA HABILIDAD DE LA PERSPECTIVA SOCIAL (ROLE TAKING): QUE ES LA CAPACIDAD DE DISCERNIR LOS ESTADOS PSICOLÓGICOS DE LOS DEMÁS.

Las habilidades de perspectiva social ROLE TAKING, no pueden considerarse como un marcador específico de la psicopatía.

CRÍTICA A KOHLBERG: tiene una visión demasiado estrecha de la moralidad. Kagan y Damon señalan que las teorías morales que se basan en el razonamiento y en la deducción no recogen la idea de que la moralidad depende más de los procesos afectivos que de los procesos cognitivos. Estos autores dicen que la persona decide sobre el bien y el mal por sus sentimientos y por su vinculación hacia los demás. Este argumento encaja con los informes de los psicópatas, los cuales explican que ellos pueden comprender (tarea cognitiva) que alguien está sufriendo, pero que no lo pueden sentir (tarea emocional).

Los investigadores quieren comprender esos déficits afectivos que imposibilitan la sensibilidad de esos niños en riesgo de ser psicópatas y les inmuniza al dolor ajeno. Hay una hipótesis de que los delincuentes psicópatas tienen un temperamento único, el cual sumado a unas experiencias negativas vividas en la niñez, pueden dar lugar a la insensibilidad ante el dolor ajeno.


EL FACTOR TEMPERAMENTAL DE LA PSICOPATÍA: LA HIPÓTESIS DE LA AUSENCIA DE MIEDO:
Temperamento .- son las diferencias individuales basadas en la constitución del sujeto que existen en la capacidad de reacción y la auto-regulación.
 CONSTITUCIÓN es la estructura biológica perdurable del sujeto.
 CAPACIDAD DE REACCIÓN implica la manifestación de los afectos, la actividad motora y las respuestas relacionadas.
 LA AUTO-REGULACIÓN se refiere a la atención, la tendencia a acercarse o alejarse de una situación y la inhibición conductual.

Algunos autores han intentado predecir la psicopatía a partir del temperamento. Se ha considerado la conducta antisocial como una tendencia a buscar nuevos estímulos y a una incapacidad para demorar la gratificación. Muchos delincuentes han mostrado puntuaciones muy elevadas en impulsividad y en susceptibilidad al aburrimiento.
Gray señala que esas tendencias se relacionan con una activación excesiva del SISTEMA DE ACTIVACIÓN DE LA CONDUCTA O B.A.S.- es un sistema neurológico que controla los impulsos de conseguir metas. Pero este sistema no parece que sirva para descubrir el rasgo de insensibilidad de los psicópatas.

-         Otra disfunción del temperamento es la ausencia de tener MIEDO.  Eso contribuye al despego emocional y a la falta de empatía. La inhibición del miedo es un elemento esencial en el desarrollo de los componentes del malestar afectivo de la conciencia y de las emociones morales en los niños. (es decir, la empatía y los remordimientos).


EL SISTEMA DE INHIBICIÓN CONDUCTUAL BIS Y LA PSICOPATÍA.

BIS.- sistema de inhibición conductual. Gray. Este sistema es sensible a los estímulos de castigo y la ausencia de refuerzo. Se cree que este sistema produce ansiedad e inhibe la conducta en la presencia de un estímulo nuevo, un estímulo que suscite miedo, y ante señales que anuncian castigo. Muchos autores han señalado la baja actividad del BIS y con ella la ausencia del miedo que manifiestan los psicópatas.
El psicópata reaccionaría ante la imagen de una cara que sufre como lo hace ante un castigo: con una baja respuesta, debido a la pobre capacidad de reacción que presenta su BIS. 

El apoyo para la relación entre el BIS y la psicopatía procede de la dificultad que tienen los psicópatas en adquirir respuestas condicionadas de miedo y en aprender a evitar el castigo. LA IDEA DE QUE UN TEMPERAMENTO INSENSIBLE ES EL PRECURSOR DE LA PSICOPATÍA SÓLO ES UNA HIPÓTESIS.
¿ES LA INSENSIBILIDAD DE LOS PSICÓPATAS LA QUE LES HA LLEVADO A UNA VIDA CRIMINAL, O ES SU INFANCIA DIFÍCIL LO QUE LES HA IMPEDIDO VINCULARSE CON LOS DEMÁS?.

EL APEGO Y LA PSICOPATÍA.

La teoría del apego.- la relación temprana entre el niño y su cuidador principal es la primera experiencia de vinculación.
Algunos autores relacionan el apego con las emociones morales y las conductas antisociales graves. Sugieren que la ausencia de empatía podría indicar la ausencia de apego con los padres u otros adultos sustitutos, lo que lleva a una falta de identificación con el orden social y moral.

¿DE DÓNDE PROCEDEN LOS DÉFICITS AFECTIVOS QUE CIEGAN LA SENSIBILIDAD DE ESOS NIÑOS?


LA TEORÍA DEL APEGO NO ESTÁ DEMOSTRADA EN ESTUDIOS LONGITUDINALES. ASÍ QUE NO ES MÁS QUE OTRA HIPÓTESIS.


CONCLUSIONES:

  1. los psicópatas actúan como si estuvieran aislados de la sociedad.
  2. despego emocional.
  3. las teorías sobre psicopatía señalan que la carencia de emocional se origina en la infancia y se va acrecentando con el tiempo.
  4. destacar los modelos del apego y del temperamento para explicar el despego emocional de los psicópatas.
5. Hipótesis importante: la de que el temperamento sin miedo prepara el terreno para la aparición de la psicopatía, mientras que el apego actuaría como un mediador que puede ayudar a reconectar a los niños nacidos con desapego emocional.
6. tendencia BIOLÓGICA hacia el temperamento. Puede ser la responsable de la insensibilidad hacia el apego.
7. es improbable que una variable (ej: antecedentes familiares) actúe en solitario en el desarrollo de la psicopatía. Es más probable que existan muchos caminos que lleven al desarrollo de la psicopatía. Y seguramente habrá una interacción entre factores genéticos, individuales, parentales y ambientales.
8. TRATAMIENTO: los programas que buscan cambiar el componente cognitivo de los psicópatas (toma de perspectiva y habilidades sociales) han fracasado.
9. PREVENCIÓN: tratamiento de los chicos que muestran insensibilidad emocional.Intervención:
     - centrarse en desarrollar vínculos paterno-filiales.
    - utilizar estilos basados en recompensas y no en castigos.
   - ayudarles a desarrollar aficiones o habilidades que sean importantes para ellos.

NO SE PUEDE LOGRAR QUE LOS JÓVENES PSICÓPATAS LLEGUEN A CURARSE PERO QUIZÁ SE PUEDA TRABAJAR CON ELLOS PARA QUE DE ADULTOS NO SEAN CRIMINALES PELIGROSOS.

 ÍTEMS QUE SE EVALÚAN EN LA ESCALA DE PSICOPATÍA PARA JÓVENES DE HARE (PCL-YV):

Ítem 1. Imagen personal falsa.- estilo de relación insincero y superficial. Él aparece bajo una luz favorable. Aunque parezca buen chico, si te fijas verás que es demasiado amable y buen chico.

Ítem 2. Grandioso estilo de vida personal.- arrogante, él se ve como alguien superior. Sus problemas no son su culpa, sino de los otros o de las circunstancias.

Ítem 3. Búsqueda de estimulación.- necesidad crónica y excesiva de estimulación novedosa. Corren riesgos para buscar excitación. Drogas. Su atención es muy breve y se quejan de que la escuela o el trabajo son aburridos.

Ítem 4. Mentira patológica.- el mentir y el engaño es su estilo de relación con la gente. Miente mucho. Tienen excusas para todo. Rompen sus promesas.

Ítem 5. Manipulación para obtener un beneficio personal.- usan el engaño para estafar y manipular a los demás. Son actividades delictivas o no, muchas veces son prácticas legales pero poco éticas, pero siempre despreocupados con sus efectos en las víctimas.

Ítem 6. Falta de remordimientos.-  no se preocupa por las consecuencias negativas de sus delitos y de su conducta en general. Dice que no le preocupa lo que ha hecho y que no siente ninguna culpa. Otras veces puede decir que lo lamenta pero es mentira. La ausencia de remordimientos se manifiesta de formas diferentes: no ver la gravedad del delito, justificar sus acciones.

Ítem 7. Afecto superficial.- vínculos superficiales con los demás. Fingen los sentimientos.

Ítem 8. Insensibilidad y falta de empatía.- despreocupación por los derechos, sentimientos y bienestar de los otros. Sólo se preocupa de su bienestar, y ve a los demás como objetos para utilizar. Egocéntricos.

Ítem 9. Orientación parásita.- explotar a los demás. Procura no trabajar y depende de familia y amigos para subsistir. Hace que los demás hagan lo que él debería hacer con amenazas o coacciones, o bien aparentando indefensión. No le importan los costes que esto suponga para los demás.

Ítem 10. Pobre control de la ira.- no controlan su cólera. Se enoja y se frustra a menudo. Entonces reacciona con violencia. No soporta las críticas o sanciones.

Ítem 11. Conducta sexual impersonal.- sexualidad sin afecto. Muchas relaciones triviales, infidelidad, prostitución, participa en muchas variedades sexuales, o bien participa en agresiones sexuales.

Ítem 12. Problemas tempranos de conducta.- se describe a un joven que de niño (menos de 10 años) ha mostrado serios trastornos de conducta: robos, mentiras persistentes, vandalismo, bullying, fugas de casa, actividad sexual precoz…

Ítem 13. Falta de metas.- sin voluntad para hacer planes y compromisos. Vive al día, cambia sus planes con frecuencia y no le preocupa el futuro.

Ítem 14. Impulsividad.- conducta impulsiva, sin reflexión. No ve las consecuencias de sus actos. Deja el trabajo sin razón, abandona la escuela, su hogar, una relación, etc.

Ítem 15. Irresponsabilidad.- no cumple con sus obligaciones. Conduce con temeridad, deudas impagadas…

Ítem 16. Fracaso para aceptar la responsabilidad.- no se responsabiliza de sus acciones. Tiene excusas para todo.

Ítem 17. Relaciones interpersonales inestables.- relaciones inestables y turbulentas. Las relaciones le duran poco.

Ítem 18. Conducta delictiva grave.

Ítem 19. Violación grave de la libertad condicional.- este ítem describe al joven que ha cometido dos o más violaciones de la condicional o que ha intentado escapar de un centro de internamiento.

Ítem 20. Versatilidad delictiva.- ha participado en muchos tipos diferentes de delitos, desde que cumplió once años.

lunes, 5 de agosto de 2013

Hábitos Para Ser una Mejor Persona

Haz lo mejor de Ti mismo
Ayuda a los demás
Se amable
Se Dulce
Se Motivador
Se Respetuoso
Preguntas Abiertas
Ayúdate de los mejores

La Salud Mental: Cuantos hay trastornados???

José es un hombre absolutamente equilibrado.
Está afrontando la crisis económica con realismo optimista, sin miedo al futuro. Gracias a su perfecta mezcla de cautela preventiva y entusiasmo por las tareas que desarrolla, disfruta de un trabajo estimulante y bien remunerado que le permite conciliar de una manera relajada su vida familiar y personal con su mundo laboral…
Mantiene un buen equilibrio emocional en su pareja: su relación no es ni codependiente ni excesivamente fría. Tiene una vida sexual completamente satisfactoria, objetivos vitales similares a los de su pareja, y ambos respetan sus espacios personales. Además, los hijos no constituyen un motivo de estrés porque están creciendo en un perfecto equilibrio entre estructura y amor.
El resultado de esta armonía familiar (la norma se plantea de forma razonada y sensata y sus hijos la aceptan abrazando a sus padres mientras les recuerdan lo mucho que los quieren) es que sus hijos se encuentran muy a gusto en la escuela, tienen muchos amigos y se llevan muy bien con los profesores, que también les aprecian a ellos.
Se ha psiquiatrizado la sociedad y se ha farmacologizado la psiquiatría
La amistad y la familia extensa son también muy importantes para José. Es un hombre con una extensa red social: mantiene una relación muy adaptativa con todos los miembros de su familia (y la de su mujer) y tiene una gran cantidad de amigos. Eso le permitiría, si tuviera problemas (algo que nunca le ocurre) tener personas con las que desahogarse. Comparte aficiones con mucha gente: hace mucho deporte, dedica tiempo a actividades creativas y practica la meditación zen al menos tres veces en semana.
Gracias a esta calidad de vida, José no ha sufrido nunca sensaciones como la ira, la tristeza paralizante, la frustración de objetivos vitales, los delirios psicóticos o la ansiedad. Nunca ha tenido fobias de ningún tipo, jamás ha vivido impresiones inquietantes y siempre está sereno.
Una perfección que no existe
Solo perdonamos a José por tanta felicidad idílica porque no existe. Cuando leemos descripciones como las anteriores tendemos a pensar que son falsas: de lo contrario sospecharíamos que esconden algún problema grave o relatan un momento vital puntual que durará poco. Las historias de este tipo nos causan incredulidad porque todos sabemos que los seres humanos transitamos por la vida a golpe de problemas. Nuestra forma de ser (de sentir, de pensar, de actuar) es como un algoritmo que optimiza nuestro potencial para adaptarnos a ciertas situaciones pero nos quita probabilidades de manejarnos bien en otras.
Sin embargo, parece que hoy en día, cualquier currículum vitae que se aparte durante un tiempo del esquema saludable puede ser etiquetado de patológico. Si José se saliera de la anterior descripción en algún aspecto, podría ser diagnosticado con un trastorno mental y tratado con pastillas. Como nos recuerda en una reciente entrevista Francisco Javier Álvarez, Jefe de Psiquiatría del Hospital de León, “se ha psiquiatrizado la sociedad y se ha farmacologizado la psiquiatría". Sólo hay que echar un vistazo a las cifras para entender que se está sobredimensionando lo patológico: la mitad de la población de EEUU, por ejemplo, puede ser etiquetada en este momento con un diagnóstico psiquiátrico. Y Europa va poniéndose al día en esa inflación de lo patológico.
El concepto de enfermedad
Un viejo adagio popular dice que “si se pudieran escuchar todos nuestros pensamientos, cualquier persona sería tomada por loca”.  Eso es lo que parece que sucede en el mundo actual, en el que nuestros sentimientos, pensamientos y conductas son analizadas por un gran número de personas interesadas, en muchos casos, en considerarlos enfermos. El fenómeno es tan extremo que ha derivado en una paradoja de “lo normal anormal”: en muchas estadísticas de salud mental, lo más habitual es que haya más cantidad de personas con enfermedades mentales que personas sanas. De lo cual se derivaría que los sanos tienen un problema de adaptación.
La medicación y la práctica clínica no serían los únicos medios para aminorar el sufrimiento
En su libro La invención de los trastornos mentales: ¿escuchando al fármaco o al paciente?los profesores de la Universidad de OviedoHéctor González y Marino Pérez argumentan contra esa tendencia al etiquetado.  Los autores nos recuerdan que una gran cantidad de lo que denominamos enfermedades de salud mental no son entidades naturales de base biológica, sino simplemente constructos teóricos producto de nuestra sociedad a los que hemos acabado por dar demasiada consistencia. Por supuesto, eso no pone en cuestión el sufrimiento de la persona, pero sí la forma en que enfocamos su tratamiento. Siguiendo la controvertida tesis del libro, la medicación y la práctica clínica no serían los únicos medios para aminorar el sufrimiento: cuando el trastorno mental es una de estas entidades interactivas creada por una conjunción de factores sociales, tratarlo como si fuera una enfermedad natural no tiene mucho sentido.
De hecho, etiquetas como, por ejemplo, Trastorno Límite de Personalidad, han demostrado tener poca utilidad a la hora de ayudar a las personas a las que se les asigna. Pero eso no parece detener esta escalada de enfermedades mentales: muchos expertos en salud alertan que si la redacción del DSM-5 sigue en la misma línea, las cifras se van a multiplicar. Da la impresión de que existen muchas personas que quieren convertir el mundo en un inmenso hospital psiquiátrico.
¿Cuándo podemos hablar de adicción?
Un ejemplo característico de esta tendencia son las llamadas nuevas adicciones: ludopatía, adicción a la pornografía, a las redes sociales… Se diría que el ser humano moderno corre el riesgo continuo de ser politoxicómano. Pero muchos investigadores cuestionan esta tendencia a usar el concepto de una forma tan extensiva: ¿tiene sentido hablar, como se hace últimamente, de adicción a la comida, al sexo, a las compras, al ejercicio físico o a la televisión? ¿Hay alguna base (aparte de la vivencia subjetiva) que permita distinguir cuando algo “nos gusta más que otras cosas” y cuando “somos adictos”? Aunque ya existen supuestas clínicas especializadas en estos temas, para algunos terapeutas etiquetar a estas personas como adictas (y, por lo tanto, como enfermas) puede tener más consecuencias negativas que positivas. Como señalan científicos como Lee N. Robins, psiquiatra de la Universidad de Washington en St. Louis, el diagnóstico socava la confianza que los pacientes tienen en sí mismos y en su posible desenganche. La voluntad para superar la dependencia es esencial en el tratamiento. Y catalogar estos problemas como una enfermedad es ignorar que la inmensa mayoría de personas dejan de depender de estas nuevas drogas sin tratamiento alguno.
Otro ejemplo alarmante de esta tendencia es el brutal aumento del diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). En algunos estudios la incidencia que se calcula es de un 17% y hay regiones de EEUU y Canadá que alcanzan el 25% aunque todos los que trabajamos en estos temas sabemos que cuando se habla de patologías del neurodesarrollo, las cifras de prevalencia superiores al 5% son sospechosas: los niños cambian año a año y no tiene sentido poner etiquetas tan drásticas en personalidades tan maleables.
La cultura del hiperdiagnóstico
Este último ejemplo nos puede servir para sugerir algunas de las causas de esta cultura del hiperdiagnóstico.
Por un lado está, por supuesto, la cuestión económica. El TDAH y muchos de los trastornos polémicos citados se han sobrediagnosticado desde que existen medicamentos que los curan.
Los que trabajamos en salud mental etiquetamos a las personas para tratar de conocerlas y poder echarles una mano
Por otra parte, está la comodidad de domesticar los comportamientos que nos resultan molestos. En el caso del TDAH, tener una etiqueta patológica y una medicación nos permite convertir a un niño inquieto en un niño más dócil. Esta utilidad para la vida práctica se puede aplicar a muchas otras de las categorías diagnósticas más discutidas.
Por último, hay un problema de inercia cognitiva: tendemos a usar clasificaciones rotundas que usan pocos elementos. En salud mental, tanto los profesionales (psicólogos, psiquiatras, profesores o médicos de familia) como los profanos (familiares, amigos, parejas…) tenemos en mente una docena de etiquetas para los problemas psicológicos cotidianos. Una vez que alguien encaja en alguna característica, es fácil que todo lo que esa persona diga, sienta o haga sea utilizado en su contra… y a favor de la etiqueta. Es un fenómeno de profecía autocumplida cuyas consecuencias en salud mental exploró ya hace tiempo el psicólogo David Rosenhan en un impactante experimento.
Los que trabajamos en salud mental etiquetamos a las personas para tratar de conocerlas y poder echarles una mano. Pero cuando intervienen intereses ajenos a las ganas de ayudar, las etiquetas pueden convertirse en un obstáculo. El círculo vicioso de la salud mental que describía el escritorJames Thurber (“Vosotros taláis los árboles para construir los edificios para los hombres que se han vuelto locos por no haber podido ver los árboles”) puede hacerse realidad si continúa esta fiebre diagnóstica.