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sábado, 20 de julio de 2013

La Estupidez Humana

TRIUNFA LA ESTUPIDEZ
Un mundo de listillos lleno de estupideces y tontos incurables
Pascual Tamburri Bariain
No es lo mismo ser tonto que hacer el tonto. Y si bien podemos corregir la estupidez no podemos evitar que sea parte de la historia humana. Pero hay que saber contenerla. 
12 de julio de 2013 Imprimir este artículoEnviar a un amigoAumentar textoReducir textoCompartir:Acceder al RSS Comparte esta noticia en Facebook Comparte esta noticia en Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé Enviar a Digg Enviar a MySpace
AZOTE DE IMBÉCILES
Erasmo de Rotterdam. Elogio de la estupidez. Edición de Tomás Fanego Pérez. Akal – Básica de Bolsillo, Madrid, 2011. 304 pp. 9,00 €.
¿Y ESO CÓMO SE CURA?
Paolo Legrenzi. Por qué las personas inteligentes cometen estupideces. Traducción de Mireia Carol. Ares y Mares - Crítica, Barcelona, 2011. 136 pp. 5.95 €. E-book 9.99 €
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Muchos seres humanos han sido considerados tontos. Muchos lo han sido y han sabido sobrellevarlo u ocultarlo con éxito. Y como recordaba Oliviero Ponte di Pino, muchos lugares del mundo han sido asociados con la estupidez, especialmente desde comunidades humanas por alguna razón enemigas. Así, Abdera fue la patria de los tontos en la Grecia clásica; Schildburg en la Alemania contemporánea; Molbo para los daneses; Gotham en Inglaterra; Lepe para los españoles del siglo XX; Gaggiano para los milaneses; Bélgica vista desde Francia; o Polonia para los estadounidenses. No discutimos que haya tontos ni que la estupidez abunde, pero hay pregunta desde siempre pendiente de respuesta: ¿qué es la estupidez? ¿Cómo se identifica, cómo se previene, cómo se oculta, puede superarse?

La respuesta clásica en la pluma de un heterodoxo
Akal nos vuelve a proponer la edición de Tomás Fanego Pérez, apta para todos los bolsillos y para todos los lectores, del Encomium Moriae de Erasmo de Rotterdam. Puede parecer demasiado atrevido proponer para el público lector de 2013 lo que es un pilar del humanismo europeo, pero precisamente por serlo es momento y lugar de extender su conocimiento y de plantear entre los hombres y mujeres destinados a gobernar el siglo XXI algunos grandes debates que ya eran vetustos a comienzos del XVI, y que siguen sin respuesta. El mérito precisamente de esta edición es que trata de hacerse accesible, de evitar demasiadas divagaciones y de situar la obra en su contexto, para que sirva también hoy de estímulo en el pensamiento.

Erasmo, qué duda cabe, fue un gran sabio. Digamos aún mejor un erudito, un enamorado (a su modo) del mundo clásico. De hecho, a él (y a la posterior prevalencia de la Europa del Norte) le debemos muchas de las cosas que sabemos o creemos saber sobre Roma y sobre todo Grecia. Toda su obra es una recuperación y revisión de los clásicos, no a la manera de la Cristiandad medieval, tampoco siguiendo el clasicismo paganizante del renacimiento italiano de su mismo tiempo, sino usando las formas y el fondo de los clásicos justamente para cimentar un nuevo cristianismo humanista. Erasmotiene siempre más de dos filos y más de dos lecturas, es peligroso de leer apresuradamente y uno siempre se deja algo en el tintero porque dice muchas cosas, sugiere muchas otras y siempre, aun cinco siglos después, nos sorprenden.

Este ´Elogio de la estupidez´ sorprende desde su título griego, porque su gran amigo sir Thomas More, humanista, helenista y tan afín a él en tantas cosas (y tantas veces su protector, no lo olvidemos), encontró un equilibrio diferente entre la modernidad clasicista y la fe cristiana; un equilibrio tan diferente que la crisis protestante que de Moro hizo un mártir y un santo de Erasmo hizo, o quiso hacer, un modelo y un guía. Tampoco fue así, pero hay que tener presente, para ver qué señalaErasmo como ´estupidez´, cuáles fueron los blancos preferidos de sus dardos, tan variados, tan hirientes, tan viperinos. Decir "humor" hablando de este libro es decir demasiado poco, quizá valga más la pena habla de "sarcasmo" .

Estudiante pobre, becario por su brillantez –quizá no lo sería en la España de los enemigos de Wert-, Erasmo concibe este "Elogio" hacia 1509 saliendo de Italia y viajando a Inglaterra, donde de hecho, en casa de Moro, redactará al menos la primera versión. Se imprimió en 1511 en París y en Estrasburgo y triunfó en ventas, al menos para los números de la época. En parte se debió a la fama del autor, en parte a su erudición y su acidez, y en parte no pequeña a la actualidad de su temática. No es una obra exclusivamente religiosa en un momento de grandes debates, aunque tiene una dimensión inevitablemente cristiana.

¿Qué es la estupidez? La protagonista de este juego de palabras y de ideas erasmista es una compañera permanente de los hombres, no es mala en sí misma y sólo termina siéndolo cuando ocupa el lugar que no debe. Sospecho que convivir y debatir conErasmo, azote de imbéciles, tan consciente de su propio saber y de sus propias razones, no tuvo que ser fácil, y desde luego aun sin quererlo su ataque a la escolástica tomista se demostró una preparación del terreno para la división de Europa que estaba entonces fraguándose. Todos los tontos e imbéciles señalados por Erasmo merecen, sin duda, su crítica, y acertado es señalar como él hace que la necedad es más cómoda para la mayoría que el saber; lo que no sabemos es si todos los alfilerazos que Erasmopropone fueron de verdad acertados, si le faltaron otros o si él mismo mereció su propia ración. Quizá tantas citas clásicas para legitimar una parte del divorcio entre fe y razón fuesen un exceso ya en su tiempo, pero triunfaron por señalar a tiempo y con brillantez algunos de los campos de debate de ayer y de hoy. Incluso para ser necio, incluso para no estar de acuerdo con Erasmo, incluso para opinar sobre la estupidez de otro modo, hace falta saber mucho y pensar más. Y a ese estímulo nos sigue llevando esta lectura siempre sugestiva.

¿Podemos evitar o prever la estupidez?

En el siglo XX Robert Musil desde la filosofía, Norman Dixon desde la psicología yCarlo M. Cipolla desde la historia y el pensamiento, entre otros muchos, han continuado adentrándose en la senda milenaria de la estupidez humana. Qué es la estupidez, cuándo y por qué somos estúpidos o actuamos como tales, cómo es un estúpido y cómo es alguien que hace tonterías; a todo esto ya ha habido muchas respuestas antes, y a todo ello se refirió Erasmo de Rótterdam quizá con más erudición.

Lo que Paolo Legrenzi explica desde la experiencia y desde la práctica psicológica es que personas con una gran inteligencia, medida desde varias perspectivas, pueden hacer grandes tonterías y comportarse como tontos. Y al revés, personas objetivamente no inteligentes pueden comportarse sin aparentar y hasta sin ejercer estupidez.

Legrenzi tiene la virtud de explicar este divorcio a través de casos notables de personas a las que sabemos inteligentes y no por ello siempre exitosas, como Bill Clinton, George W. Bush, Silvio Berlusconi Richard Nixon. Ser inteligentes (formación aparte) no vacuna contra actuar estúpidamente (cosa que desde los clásicos sabemos esencialmente humana). Lo que sí podemos hacer es prevenir los errores en nuestra conducta que nos hacen parecer más tontos de lo que somos. Lo que Legrenzino demuestra es la inexistencia de la estupidez humana, ni la invalidez de la inteligencia objetiva, sino la necesidad de usar bien lo que nos es dado, la posibilidad de parecer lo que no somos al menos del todo y el riesgo de actuar como tontos, un riesgo que nos hace, también, humanos. No a todos por igual, por cierto.

lunes, 17 de junio de 2013

El perfil psicológico de los conductores temerarios

El perfil psicológico de los conductores temerarios
Se trata de un caso reincidente, como sucede en el 70% de los conductores por delitos al volante, según un estudio realizado con 93 presos de la Modelo, en 2010. De las 771 personas que cumplen penas de prisión en España por un delito de la seguridad como causa principal, el 26,2% (202 personas) lo hacen por conducción bajo los efectos del alcohol y el 33,4% (258) por conducir sin carné, según la Fiscalía de Seguridad Vial. Las condenas por delitos contra la seguridad vial rondan las 100.000.El 70% de los conductores condenados por delitos al volante son reincidentes
Los expertos consultados por El Confidencial destacan que este tipo de conductores suelen ser personas temerarias y competitivas, sin escala de valores y con fuerte desarraigo. Sin respeto a las normas y con baja autoestima. Se suma a todo ello, que la conducción es una actividad estresante y que cualquier situación (atascos, semáforos en rojo…) incrementan la tensión y la agresividad. Pero, sobre todo, porque también hay conductores que buscan intencionadamente el riesgo, como un mecanismo de recompensa rápida cerebral que conduce a la excitación. Por otro lado no es menos cierto que muchos varones se identifican con el coche. Representa posesión, estatus social, fuerza, velocidad, seducción, además del sentimiento de libertad o independencia.  
A pesar de que el balance de seguridad vial de 2012 (aún no definitivo) facilitado por la Dirección General de Tráfico destaca que la mortalidad por accidentes en vías interurbanas se ha reducido en un 12%, 1.304 personas perdieron la vida y 6.161 resultaron heridas graves el año pasado. Es el noveno año consecutivo que desciende la siniestralidad. Las cifras son provisionales y se refieren sólo a los accidentes mortales ocurridos en vías interurbanas y tomadas hasta 24 horas después de producirse el siniestro. La mayoría de los grupos de edad han descendido en el número de fallecidos con excepción de los niños menores de 14 años y los mayores de 75 donde han aumentado las cifras. Sin embargo, el grupo donde más ha aumentado la mortalidad es entre los 35 a los 44 años y la mayoría de siniestros se produjo entre las siete y las ocho de la mañana.
Según la Memoria Social del Seguro Español 2012 de la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (UNESPA) el perfil de la víctima de tráfico en España es de un varón de 38 años y medio de edad, que no tiene hijos ni cónyuge. No obstante, este varía según las zonas geográficas, ya que en Madrid la media de edad de la víctima es de un menor de 30 años, mientras que en otros lugares como Asturias, superan los 45 años de media.
El coste humano y económico de la siniestralidad en la carretera
Francisco Canes, presidente de la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes (DIA), cree que el nuevo perfil de víctima de siniestros tiene “en parte su lógica. Los varones de edad media son los que más desplazamientos por trabajo realizan a diario, además de ser los que trasladan a sus familiares y, por tanto, a más tiempo en la carretera, más probabilidades de sufrir accidentes. Además, sabemos que ellos tienen más conductas de riesgo al volante que las mujeres, que suelen ser más prudentes”.  Su asociación lleva diez años trabajando por y para las víctimas y familiares de los accidentes de tráfico.Este tipo de conductores suelen ser personas competitivas, sin escala de valores y con fuerte desarraigo
“En todo este tiempo hemos atendido 10.000 consultas. Nuestro trabajo es dar atención integral especializada, de manera totalmente gratuita, a víctimas, familias y profesionales en la fase aguda después del accidente tanto si hay heridos como fallecidos. El enfoque es multidisciplinar con trabajadores sociales, psicólogos, juristas, pedagogos, sanitarios… para lograr la mejor y más rápida reincorporación a la vida diaria de las víctimas. Asimismo formamos a profesionales de emergencias para la atención a víctimas en todo lo relacionado con el colectivo y en muchas cuestiones relacionadas con su labor. Somos especialistas en seguridad vial laboral para empresas, trabajadores, jóvenes y niños”, insiste el presidente de DIA.
Aunque los vehículos son ahora cuatro veces más seguros que en 1970 y se han reducido en un 50% el número de muertes en la UE, los siniestros provocan 40.000 muertes al año y tienen unos costes directos e indirectos estimados de 180.000 millones de euros. Es decir, el 2% del PIB de la UE.
En España, un estudio encargado por la DGT a la Universidad de Murcia constata que el coste de que una persona fallezca en la carretera es de 1,4 millones de euros. “El valor monetario de una vida estadística”, ha sido realizado por un equipo de profesionales estadísticos de dicha universidad, y servirá para hacer estudios de cálculo viales. Según Jorge Martínez, uno de los implicados en el proyecto, este valor se obtiene de sumar el valor de una vida estadística en España (1,3 millones de euros) y las pérdidas de producción neta y los costes médicos y de ambulancia.
Pero por encima de las cifras está el sufrimiento de las víctimas. Luis Cendrero, psicólogo en DIA, explica el drama al que se enfrentan las víctimas de accidentes de tráfico. “Los accidentes son una realidad diaria pero todo el mundo piensa que a ellos no les va a tocar. Las víctimas de siniestros son todas, las que la sufren y los que la rodean. La familia también es la víctima. El impacto es tremendo, la muerte de un familiar en un accidente es como una muerte súbita. Lo importante es estar con ellos desde el primer momento, en la fase aguda. Ayudarlos a elaborar el duelo, y acompañarlos para que aprendan a vivir sin la persona querida que les falta”.
Cómo acompañar a las víctimas y familiares
No es un camino fácil. Muchos de ellos, requerirán ayuda psicológica durante más tiempo y otros se enfrentarán al síndrome de estrés postraumático. “Un sentimiento común en todas las víctimas de accidentes de tráfico es el de culpa. El padre que te comenta ‘si no le hubiera comprado la moto; ‘si le hubiera ido yo a buscar’… Tratamos de que comprendan que los acontecimientos se han producido al margen de estas situaciones, buscamos librarlos de esa culpa que agudiza el dolor y entorpece la recuperación”, insiste Cendrero.1.304 personas perdieron la vida y 6.161 resultaron heridas graves el año pasado
Tanto Cendrero como su colega psicóloga Irene De Ancosreconocen que la primera acción en cualquier accidente y las más complicada es la comunicación de malas noticias. Irene lo explica: “Todavía hoy muchos familiares reciben la trágica noticia por teléfono. Nosotros hemos estado acompañando a la Guardia Civil a las casas de los afectados para hacer una buena comunicación de malas noticias. No es fácil, pero los afectados lo agradecen. Hay que procurar que tengan apoyo familiar o de vecinos, que no estén solos en ese momento, sentarles y explicarle lo sucedido. Toda la información que rodee al acontecimiento es necesaria. También se les explica los momentos por los que van a pasar, lo que van a sentir, se trata de que sepan qué es el duelo, qué fases tiene y orientarles para que pidan ayuda porque solos no van a poder salvar la situación”.
Miguel Martín no tuvo la fortuna de saber de su hija de la mano de gente preparada. “Lo que más grabado tengo es cómo me lo contaron. Fue muy frío y distante. Me sentí muy solo en esos momentos y eché en falta más cercanía y sensibilidad. Sin embargo, gracias a DIA y a la Fiscalía de Seguridad Vial tengo que reconocer que me he sentido apoyado en todo momento. Es cierto que al principio todo el mundo se vuelca contigo, y luego con el tiempo te quedas solo, tu caso se olvida, pasa a un segundo plano. Yo he estado hundido, pero no quería darme cuenta porque tenía que mantener a la familia en pie. Mi mujer lo ha pasado realmente mal, ha tenido que acudir a varios psicólogos. No es imaginable vivir una tragedia como esta. Y ahora nos queda la otra parte: el juicio. Por un lado estamos deseando que salga y, por otro, nos produce una sensación de vértigo horrible. Volver a revivir todo, pensar si la sentencia será justa…”, explica.
La familia Martín lleva dos años esperando el juicio del accidente de su hija. “Creo que estos casos deberían dictarse con más rapidez. Es la prolongación del sufrimiento. Sabemos por nuestro abogado que el conductor tiene retirado también el carné en Reino Unido, pero no tenemos sentencia. También nos damos cuenta de que la Justicia prioriza la resolución de otro tipo de casos, algo que me resulta incomprensible”, insiste Miguel Martín.
Las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico reclaman también mayor celeridad de los juicios por siniestros con víctimas. Pero, sobre todo, insisten en que “en España se han adoptado múltiples medidas para frenar la siniestralidad pero no se están realizando estudios que evalúen la eficacia de las mismas o su impacto.Antes de plantearnos nuevas estrategias se hace necesario evaluar las que ya están en marcha”, recalca Francisco Canes.
Hoy cuando usted haya terminado de leer esta esta noticia se solidarizará con las víctimas. Pero, aunque todos los días, los medios de comunicación le recuerden el número de víctimas de accidentes de tráfico, probablemente, seguirá pensando que a usted no le va a ‘tocar’. Puede ‘tocar’ a todos, por eso todos debemos interiorizar el concepto de conducción responsable.