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martes, 31 de julio de 2012

El Comportamiento Paranoico


Cómo ayudar a la gente paranoica

ArtículoEditarDiscusiónHistorial
Es muy confuso y muy embarazoso cuando te das cuenta de que la mente de uno está profundamente inmersa en un mundo invisible, en un sueño agotador. Aquí encontrarás algunas sugerencias para ayudar a una persona, amigo o familiar, que muestra evidentes signos de paranoia. La paranoia es un tipo de problema mental que hace que una persona crea que todo es demasiado sospechoso.

Dicho de otro modo, la paranoia es un comportamiento mostrado por parte de un individuo que tiende a sospechar de manera excesiva o irracional y que desconfía de los demás

Existen muchos variantes en este tipo de comportamiento. La paranoia podría ser un estado permanente. Y, en otras ocasiones, la psicosis podría manifestarse durante un periodo determinado y luego el enfermo podría recuperarse. Veamos algunos pasos a seguir para ayudar a la gente que sufre paranoia.

editarPasos

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    Ayuda a las personas que sufran de paranoia a permanecer en calma. Las personas que sufren este tipo de enfermedades suelen estar sometidas a mucho estrés, aunque todavía permanecen conectados a la realidad y a los hechos que le rodean (sino estaríamos hablando de psicosis), por lo que tienes que decirles que ese estado va a pasar, que el cambio es posible. El pensamiento positivo puede ayudarles mucho.

    Pregunte al Psiquiatra

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    Salud.JustAnswer.es/Psiquiatría
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    No diagnostiques por ti mismo estos problemas, busca un profesional de la salud mental.

Busca ayuda profesional si la necesitas

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    Ayuda a tu amigo o familiar buscando un profesional que le diagnostique y que ayude a elegir un psicólogo o terapeuta para iniciar un tratamiento. Este profesional, que debe tener formación y experiencia en estos asuntos, podría llevar al enfermo a través de unos pasos necesarios para encontrar la fuente de esos pensamientos delirantes y de sus temores.
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    Tienes que darte cuenta de que si no es posible el auto-control o es irregular, entonces la persona no podrá mejorar a menos que sea sometida a un tratamiento con medicamentos para limitar su estrés.
    • Los psiquiatras son médicos, así que pueden prescribir medicamentos.
    • Los psicólogos no son médicos y no pueden prescribir medicamentos, pero pueden recomendarte psiquiatras si fuera necesario.

Libros para comprender los trastornos mentales

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    Hay libros que te pueden ayudar a comprender y conocer mejor los comportamientos paranoicos. Qué son, cómo se producen y la raíz de estos comportamientos.
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    Examina si tu amigo o familiar presenta algunos de los siguientes comportamientos, que en muchos manuales se relacionan con la paranoia:
    • Sospechas - tiene sospechas infundadas.
      • La expectativa de que pueden explotar.
      • Injustificadamente piensan que otros están tramando algo contra él o ella.
    • La imagen de uno mismo es como si fuera despreciado.
    • Desapego - Dudas para confiar en los demás
      • Preocupado con dudas sin justificación sobre amigos o asociados.
      • Miedo sin fundamento a que la información puede ser usada contra él / ella.
      • El temor infundado de la infidelidad sexual de un cónyuge o pareja.
    • Desconfiado - la preocupación infundada de que los demás tienen motivos ocultos.
      • Lee significados negativos en observaciones inofensivas.
    • Aislamiento social- percibe ataques contra su reputación.
      • Incapacidad de cooperar para trabajar juntos con los demás.
    • Hostilidad - hace acusaciones sobre hechos de otro modo menores.
      • Realiza con rapidez al contraataque verbal basado en tales percepciones.
        • Aislamiento social extremo.
        • Potencial para practicar la violencia.
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    Encuentra posibles diagnósticos:
    • Es bueno que el paciente paranoide se someta a un minucioso examen clínico y físico para descartar posibles causas orgánicas (como la demencia) o causas ambientales (como el estrés extremo).
    • Si sospechas que su comportamiento puede tener una base psicológica, concierta una cita con un psicólogo, éste puede realizar varias pruebas y exámenes para comprobar el estado mental de tu amigo o familiar.
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    Busca tratamiento:
    • La paranoia es un síntoma de "paranoia esquizofrénica", un trastorno delirante o un trastorno de personalidad paranoia necesita ser diagnosticada por un profesional de la salud mental. Los medicamentos antipsicóticos no pueden ser recetados por un psicólogo, pero puede emplearse una terapia cognitiva o un tratamiento de psicoterapia para ayudar al paciente a hacer frente a sus delirios paranoico-persecutorios. La persona puede y debe ser capaz de desarrollar una forma de enfrentarse a sus delirios (como pensar de manera más positiva).
    • Los fármacos antipsicóticos, sin embargo, tienen un efecto incierto en los individuos con trastornos de personalidad paranoica, ya que es un problema de personalidad, no es una psicosis y estos fármacos pueden presentar algunos riesgos para este tipo de enfermos.
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    Entiende el pronóstico:
    • Debido a la desconfianza inherente en este tipo de enfermos, su tratamiento puede ser difícil. Pueden llegar a resistirse a tomar la medicación o a llevar a cabo un tratamiento ante la falta de comprensión de su propia situación o por la creencia de que el terapeuta está conspirando contra ellos.
    • Aunque puede que lleven un modo de vida "restringido", algunos pacientes pueden continuar conviviendo en sociedad sin necesidad de tratamiento, siempre y cuando si comportamiento no sea un peligro para la ciudadanía o para él mismo.

Auto ayuda

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    La repetición de frases positivas o de oraciones puede ayudarles. Ayúdale a que deje de culpar a los demás de cualquier problema que tenga.
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    Procura transmitirle pensamientos buenos todos los días. Esta es la mejor forma de reemplazar la "fuerza oscura del miedo" y de proporcionarle apoyo, verdad y coraje.
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    Ayuda a tu amigo a evitar la ira y a no buscar venganza: que haga las paces con sus amigos y compañeros de trabajo, y que mantenga una actitud pacífica, siempre que sea posible. "Conviértete en un constructor de la paz para facilitarles encontrar la paz".
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    Hazle saber que uno puede elegir perdonar, y no le permitas que esté enfadado mucho tiempo.
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    Muéstrales como los demás pueden agradecer pequeños gestos como abrir las puertas a personas o ser cortés. Estos gestos pueden actuar como una llave que puede lograr que su mente se abra un poco más.
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    Respira y reconoce que el 95% de lo que haga esa persona no tiene nada que ver contigo. Aún si sientes que habla de ti, realmente no se refiere a ti. Son ellos. Así que piensa en esta idea:
    • "Convéncete de que la otra persona es muy ignorante cuando se trata de tus sentimientos y de ti, por lo tanto, ¡no tienes porqué preocuparte de ellos!.
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    Admite que la mejor ofensiva para combatir el miedo es una buena defensa. Aquello que se teme es, casi siempre, peor que no hacer el trabajo.
    • "No asumas que la otra persona sabe lo que tu sabes".
    • Si él o ella tiene miedo de algo imaginario (como ladrones, asesinos, espías, etc), hazles saber que nada de eso está ocurriendo realmente y que nunca ocurrirá.
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    Anímale para que piense en sí mismo y en su éxito: hazle saber que todos tenemos muchas y buenas razones para sonreír. El pensamiento positivo es pro-activo, la persona temerosa tiene que reemplazar sus miedos con pensamientos positivos, es como tener que usar una llave para cerrar una puerta oscura y evitar entrar ahí.

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editarConsejos

  • Los pasos y consejos son, tan sólo, sugerencias. Esta técnica positiva no es un proceso de curación. Pero puede ser de gran ayuda para favorecer éste trabajo de saneamiento y de convivencia con un paranoico.
  • No te limites a buscar tu propio éxito, busca el éxito para los demás.
  • Cuando un pensamiento negativo o el miedo aparece, una persona con sus capacidades cognitivas intactas, tiene poder para decidir parar en ese momento, es como cambiar de camino y hacerlo hacia algo positivo.
  • como en las películas, los temores no son reales. Solo son historias que entretienen a la mente.
  • No aceptes que los pensamientos negativos afloren. Pon en valor las cosas positivas, por muy pequeñas que sean.
  • Si uno cree en la superación y mantiene una actitud positiva, entonces el valor aflorará y surgirá una nueva forma de afrontar la vida. Las frases positivas pueden ayudar a una persona a tener la sensación de que puede superar los obstáculos y ello les infunde tranquilidad y confianza en sí mismas.

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editarAdvertencias

  • Evita las discusiones con los extraños. Ayuda a que tu amigo o familiar esté seguro y de buen ánimo.
  • No permitas que se digan comentarios negativos en su presencia, no les dejes que expresen sus temores o ideas sin conectar con aquello que les provoca ese sentimiento y, sobre todo, nunca discutas con ellos. Una vez más, mantén la sonrisa. Debes ser paciente y perseverante con ellos para sanar ese corazón roto, o esa mente quebrada.

El Paranoico se puede prever su comportamiento??


Motivos del crimen paranoico: El crimen de las hermanas Papin.

Jacques Lacan

 

 


Publicado inicialmente en:
Revista Minotaure, núm. 3, diciembre de 1933.

Al Doctor Georges Dumas, con respetuoso afecto.

Los lectores recordarán las circunstancias horribles de la matanza de Le Mans, y la emoción que provocó en la conciencia del público el misterio de los motivos de las dos asesinas, las hermanas Christine y Léa Papin. A esta inquietud, a este interés, respondió en la prensa una información muy amplia de los hechos, a través de las inteligencias más despiertas del campo del periodismo. Aquí, pues, no haremos más que resumir los hechos del crimen. 

Las dos hermanas, una de veintiocho años y la otra de veintiuno, han estado trabajando desde hace varios años como criadas de unos honorables burgueses de la pequeña ciudad provinciana, un abogado, su mujer y su hija. Criadas modelo, se ha dicho, excelentes trabajadoras; criadas-misterio también, pues, si se ha observado que los amos parecen haber carecido extrañamente de simpatía humana, nada nos permite decir que la indiferencia altiva de las sirvientas se haya limitado a corresponder a esa actitud; de un grupo al otro, "no se hablaban". Este silencio, sin embargo, no podía estar vacío, incluso si era oscuro a los ojos de los actores. 

El 2 de febrero, al anochecer, esta oscuridad se materializa debido a un trivial apagón doméstico de la electricidad. La descompostura ha sido provocada por una torpeza de las hermanas, y las patronas ausentes ya han mostrado, a propósito de nimiedades sin importancia, reacciones muy vivas de humor. ¿Qué fue lo que dijeron la madre y la hija cuando, al regresar a casa, se encontraron con el vulgar desastre? Las respuestas de Christine- han variado en cuanto a este punto. En todo caso, el drama se desata muy aprisa, y sobre la forma del ataque es difícil admitir otra versión que la que han dado las hermanas, a saber, que fue repentino, simultáneo, y llevado de golpe al paroxismo del furor: cada una se apodera de una adversaria, le saca viva los ojos de las órbitas (hecho inaudito, según se ha dicho, en los anales del crimen) y luego la remata. Después, con ayuda de cuanto encuentran a su alcance, un martillo, un jarro de estaño, un cuchillo de cocina, se ensañan con los cadáveres de sus víctimas, les aplastan la cara y, desnudándoles el sexo, acuchillan profundamente los muslos y las nalgas de una para embadurnar con esa sangre los muslos y las nalgas de la otra. Lavan en seguida los instrumentos de estos ritos atroces, se purifican ellas mismas, y se acuestan en la misma cama. "¡Buena la hemos hecho!" Tal es la fórmula que intercambian y que parece dar el tono del desemborrachamiento, vaciado de toda emoción, que sucede en ellas a la orgía de sangre. 

Al juez no le darán ningún motivo comprensible de su acto, ningún odio, ningún agravio contra sus víctimas; su única preocupación parecerá ser la de compartir enteramente la responsabilidad del crimen. Ante tres médicos expertos se mostrarán sin ninguna señal de delirio, ni de demencia, sin ningún trastorno actual psíquico ni físico, y a ellos les será forzoso registrar ese hecho. 

En los antecedentes del crimen figuran algunos datos demasiado imprecisos, al parecer, para que se los pueda tomar en cuenta: unas gestiones embrolladas de las hermanas ante el alcalde para obtener la emancipación de la menor; un secretario general que las ha encontrado "chifladas"; un comisario central que atestigua haberlas tenido por "perseguidas". Hay también el cariño singular que las unía, su inmunidad a cualquier otro interés, los días de descanso que pasan juntas y en su habitación. Pero ¿acaso le han preocupado a alguien, hasta entonces, semejantes rarezas? Se omite también el dato de un padre alcohólico, brutal, que, según se dice, ha violado a una de sus hijas, así como el precoz abandono de su educación. 

Pasados cinco meses de encarcelamiento, Christine, aislada de su hermana, presenta una crisis de agitación violentísima, con alucinaciones terroríficas. Durante otra crisis trata de sacarse los ojos, sin conseguirlo, por cierto, pero no sin lastimarse. La agitación furiosa hace necesario esta vez el uso de la camisa de fuerza. Se entrega a exhibiciones eróticas; después aparecen síntomas de melancolía: depresión, negativa a tomar alimentos, autoacusación, actos expiatorios de un carácter repugnante; posteriormente, en varias ocasiones, suelta frases de significación delirante. Christine declaró haber simulado alguno de esos estados. Digamos, sin embargo, que esa declaración no puede tenerse en modo alguno como la clave de su índole: el sentimiento de juego suele ser experimentado en tales estados por el sujeto, sin que su comportamiento sea por ello menos típicamente mórbido. 

El 30 de septiembre, las hermanas son condenadas por el jurado. Christine, al oír que le van a cortar la cabeza en la plaza principal de la ciudad, recibe la noticia de rodillas. 

Mientras tanto, los caracteres del crimen, los trastornos de Christine en la cárcel, las rarezas de la vida de las hermanas, habían convencido a la mayoría de los psiquiatras de la irresponsabilidad de las asesinas. 

Ante la negativa de un contra-peritaje, el doctor Logre, cuya personalidad altamente calificada es bien conocida, decidió tomar la palabra en la sala del tribunal en calidad de defensor. ¿Fue la regla de rigor inherente al clínico magistral, o la prudencia impuesta por unas circunstancias que lo ponían en postura de abogado? El caso es que el doctor logre adelantó no una, sino varias hipótesis, acerca de la presunta anomalía mental de las hermanas: ideas de persecución, perversión sexual, epilepsia o histero-epilepsia. Si nosotros nos creemos capaces de formular una explicación más unívoca del problema, queremos antes que nada rendir homenaje a su autoridad, no sólo porque nos protege del reproche de emitir un diagnóstico sin haber examinado personalmente a las enfermas, sino también porque ha sancionado con fórmulas particularmente felices ciertos hechos muy delicados de aislar, y sin embargo, como vamos a ver, esenciales para la demostración de nuestra tesis. 

Existe una entidad mórbida, la paranoia, que, a pesar de las fortunas diversas que ha sufrido con la evolución de la psiquiatría, responde grosso modo a los rasgos clásicos siguientes: a] un delirio intelectual que varía sus temas de las ideas de grandeza a las ideas de persecución; b] unas reacciones agresivas que muy a menudo llevan al asesinato; c] una evolución crónica. 

Dos concepciones se habían opuesto hasta el día de hoy en cuanto a la estructura de esta psicosis: la primera se pronuncia por el desarrollo de una "constitución" mórbida, o sea de un vicio congénito del carácter; la segunda descubre los fenómenos elementales de la paranoia en trastornos momentáneos de la percepción, calificándolos de interpretativos a causa de su analogía aparente con la interpretación normal; el delirio es aquí considerado como una reacción pasional cuyos motivos están dados por la convicción delirante. 

Por más que los fenómenos llamados elementales tengan una existencia mucho más cierta que la pretendida constitución paranoica, no es difícil ver la insuficiencia de estas dos concepciones, y nosotros hemos intentado fundar una nueva sobre una observación más conforme al comportamiento del enfermo. 

Hemos reconocido así como primordial, tanto en los elementos como en el conjunto del delirio y en sus reacciones, la influencia de las relaciones sociales incidentes a cada uno de esos tres órdenes de fenómenos; y hemos admitido como explicativa de los hechos de la psicosis la noción dinámica de las tensiones sociales, cuyo estado de equilibrio o de ruptura define normalmente la personalidad en el individuo. 

La pulsión agresiva, que se resuelve en el asesinato, aparece así como la afección que sirve de base a la psicosis. Se la puede llamar inconsciente, lo cual significa que el contenido intencional que la traduce en la consciencia no puede manifestarse sin un compromiso con las exigencias sociales integradas por el sujeto, es decir sin un camuflaje de motivos, que es precisamente todo el delirio. 

Pero esta pulsión está teñida a su vez de relatividad social: tiene siempre la intencionalidad de un crimen, casi constantemente la de una venganza, a menudo el sentido de un castigo, es decir de una sanción emanada de los ideales sociales, y a veces, finalmente, se identifica con el acto acabado de la moralidad, tiene el alcance de una expiación (autocastigo). Los caracteres objetivos del asesinato, su electividad en cuanto a la víctima, su eficacia homicida, sus modos de explosión y de ejecución varían de manera continua con esos grados de la significación humana de la pulsión fundamental. Son esos mismos grados los que gobiernan la reacción de la sociedad frente al crimen paranoico, reacción ambivalente, de doble forma, que determina el contagio emocional de este crimen y las exigencias punitivas de la opinión. 

Tal se nos muestra este crimen de las hermanas Papin, a causa de la emoción que suscita y que sobrepasa su horror, y a causa de su valor de imagen atroz, pero simbólica hasta en sus más espantosos detalles: las metáforas más sobadas del odio -"sería capaz de sacarle los ojos"- reciben su ejecución literal. La conciencia popular revela el sentido que da a este odio al aplicarle el máximo de la pena, como la ley clásica al crimen de los esclavos. Tal vez, como luego veremos, se engañe así en cuanto al sentido real, del acto. Pero observemos, para beneficio de aquellos a quienes espanta la vía psicológica por la que estamos llevando el estudio de la responsabilidad, que el adagio "comprender es perdonar" está sometido a los límites de cada comunidad humana, y que, fuera de esos límites, comprender (o creer comprender) es condenar. 

El contenido intelectual del delirio se nos muestra, según queda dicho, como una superestructura a la vez justificativa y negadora de la pulsión criminal. Lo concebimos, pues, como algo sometido a las variaciones de esta pulsión, por ejemplo al descenso resultante de su satisfacción: en el caso princeps del tipo particular de paranoia que hemos descrito (el caso Aimée), el delirio se evapora con la realización de los objetivos del acto. No hay por qué asombrarse de que otro tanto haya ocurrido durante los primeros meses que siguieron al crimen de las hermanas Papin. A lo largo de mucho tiempo, los defectos correlativos de las descripciones y de las explicaciones clásicas han hecho desconocer la existencia de tales variaciones, a pesar de tratarse de algo capital, afirmando la estabilidad de los delirios paranoicos, siendo así que lo único que hay es constancia de estructura: esa concepción conduce a los expertos a conclusiones erróneas, y explica sus aprietos en presencia de gran número de crímenes paranoicos, en los cuales su sentimiento de la realidad se abre paso a pesar de sus doctrinas, pero no engendra en ellos otra cosa que incertidumbre. 

En el caso de las hermanas Papin, una sola huella de formulación de ideas delirantes anterior al crimen debe ser tenida por un complemento del cuadro clínico: y si se la sabe buscar, se la encontrará, principalmente en el testimonio del comisario central de la ciudad. Su imprecisión no puede de ninguna manera ser motivo para rechazarla: todo psiquiatra conoce el ambiente especialísimo evocado muy a menudo por no se sabe qué estereotipia de las palabras de tales enfermos, antes incluso de que esas palabras se concreten en fórmulas delirantes. Basta que alguien haya experimentado una sola vez esta impresión para que no pueda tener por desdeñable el hecho de reconocerla. Ahora bien, las funciones de selección de los centros de la policía dan el hábito de esa experiencia. 

En la cárcel, Christine da expresión a varios temas delirantes. Calificamos así no sólo determinados síntomas típicos del delirio, por ejemplo el desconocimiento sistemático de la realidad (Christine pregunta cómo están de salud sus dos víctimas, y declara que las cree rencarnadas en otros cuerpos), sino también las creencias, más ambiguas, que se traducen en frases como ésta: "Creo que en otra vida yo debería ser el marido de mi hermana." En frases como éstas, en efecto, se pueden reconocer contenidos muy típicos de los delirios clasificados. Además, es constante encontrar cierta ambivalencia en toda creencia delirante, desde las formas más tranquilamente afirmativas de los delirios fantásticos (en los que el sujeto reconoce sin embargo- una "doble realidad") hasta las formas interrogativas de los delirios llamados "de suposición" en los que toda afirmación de la realidad le es sospechosa. 

En nuestro caso, el análisis de esos contenidos y de esas formas nos permitiría precisar el sitio de las dos hermanas en la clasificación natural de los delirios. Las hermanas Papin no podrían ser acomodadas en la forma muy limitada de la paranoia que, por la vía de tales correlaciones formales, hemos aislado nosotros en nuestro trabajo sobre el caso Aimée. Probablemente, incluso, se saldrían de los marcos genéricos de la paranoia para entrar en el de las parafrenias, agrupadas por el genio de Kraepelin como formas inmediatamente contiguas. Esta precisión del diagnóstico, en el estado caótico de nuestra información, sería sin embargo muy precaria. Por lo demás, sería poco útil para nuestro estudio de los motivos del crimen, puesto que, como lo hemos indicado en nuestro trabajo, las formas de paranoia y las formas delirantes vecinas siguen unidas por una comunidad de estructura que justifica la aplicación de los mismos métodos de análisis. 

Lo cierto es que las formas de la psicosis se nos muestran en las dos hermanas, si no idénticas, cuando menos estrechamente correlativas. Se ha escuchado en el curso de los debates la afirmación sorprendente de que era imposible que dos seres estuvieran afectados, al mismo tiempo, de la misma locura (o, por mejor decir, que la revelaran simultáneamente). Es una afirmación completamente falsa. Los delirios a dúo se cuentan entre las formas más antiguamente reconocidas de las psicosis. Las observaciones muestran que se producen electivamente entre deudos muy cercanos, padre e hijo, madre e hija, hermanos o hermanas. Digamos que su mecanismo depende en ciertos casos de la sugestión contingente ejercida por un sujeto delirante activo sobre un sujeto débil pasivo. Vamos a ver que nuestra concepción de la paranoia da de ese fenómeno una noción completamente distinta, y explica mejor el paralelismo criminal de las dos hermanas. 

La pulsión homicida que concebimos como la base de la paranoia no sería, en efecto, más que una abstracción poco satisfactoria si no se encontrara controlada por una serie de anomalías correlativas de los instintos socializados, y si el estado actual de nuestros conocimientos sobre la evolución de la personalidad no nos permitiera considerar esas anomalías pulsionales como contemporáneas en su génesis. Homosexualidad, perversión sádico-masoquista, tales son los trastornos instintivos cuya existencia, en este caso, no había sido detectada más que por los psicoanalistas, y cuya significación genética hemos intentado nosotros mostrar en nuestro trabajo. Hay que confesar que las hermanas Papin parecen aportar a estas correlaciones una confirmación que se podría calificar de grosera: el sadismo es evidente en las manipulaciones ejecutadas sobre las víctimas, ¿y qué significación no toman, a la luz de estos datos, el afecto exclusivo de las dos hermanas, el misterio de su vida, las rarezas de su cohabitación, su medroso refugio en una misma cama después del crimen? 

Nuestra experiencia precisa de estas enfermas nos hace vacilar, sin embargo, ante la afirmación, lanzada por algunos, de la realidad de relaciones sexuales entre las hermanas. Por eso le agradecemos al doctor logre la sutileza del término "pareja psicológica" que da la medida de su reserva en cuanto a ese problema. Los psicoanalistas mismos, cuando hacen derivar la paranoia de la homosexualidad, califican esta homosexualidad de inconsciente, de "larvada". Esta tendencia homosexual no se expresaría sino por una negación enloquecida de si misma, que fundaría la convicción de ser perseguido y designaría al ser amado en el perseguidor. Pero ¿qué cosa es esta tendencia singular que, estando así tan cerca de su revelación evidente, permanecería siempre separada de ella por un obstáculo singularmente trasparente? 

Freud, en un artículo admirable, sin damos la clave de esta paradoja, nos proporciona todos los elementos para encontrarla. Nos muestra en efecto que, cuando en los primeros estadios ahora reconocidos de la sexualidad infantil se opera la reducción forzosa de la hostilidad primitiva entre los hermanos, puede producirse una anormal inversión de esta hostilidad en deseo, y que este mecanismo engendra un tipo especial de homosexuales en los cuales predominan los instintos y actividades sociales. Se trata, de hecho, de un mecanismo constante: esa fijación amorosa es, la condición primordial de la primera integración a las tendencias instintivas de aquello que llamamos las tensiones sociales. Integración dolorosa, en la que se marcan ya las primeras exigencias sacrificiales que nunca más dejará de ejercer la sociedad sobre sus miembros: tal es su vínculo con esa intencionalidad personal del sufrimiento infligido, que constituye el sadismo. Esta integración se hace, sin embargo, según la ley de menor resistencia, mediante una fijación afectiva muy cercana aún al yo solipsista, fijación que merece el epíteto de narcisista, en la cual el objeto elegido es el más semejante al sujeto: tal es la razón de su carácter homosexual. Pero esta fijación deberá ser superada para llegar a una moralidad socialmente eficaz. Los magníficos estudios de Piaget nos han mostrado el progreso que se lleva a cabo desde el egocentrismo ingenuo de las primeras participaciones en las reglas del juego moral hasta la objetividad cooperativa de una consciencia idealmente acabada. 

En nuestras enfermas, esta evolución no ha sobrepasado su primer estadio, y las causas de semejante detención pueden ser de orígenes muy diferentes, orgánicas unas (taras hereditarias), psicológicas otras (psicoanálisis infantil). Como se sabe, su acto parece no haber estado ausente de la vida de las hermanas. 

A decir verdad, mucho antes de que hubiéramos hecho estos acercamientos teóricos, la observación prolongada de un crecido número de casos de paranoia, con el complemento de minuciosas indagaciones sociales, nos había conducido a considerar la estructura de las paranoias y de los delirios vecinos como un terreno enteramente dominado por la suerte de ese complejo fraternal. Un ejemplo muy importante de tal fenómeno salta a la vista en las observaciones que hemos publicado. La ambivalencia afectiva hacia la hermana mayor dirige todo el comportamiento autopunitivo de nuestro "caso Aimée". Si en el curso de su delirio Aimée transfiere sobre varias cabezas sucesivas las acusaciones de su odio amoroso, es por un esfuerzo de liberarse de su fijación primera, pero este esfuerzo queda abortado: cada una de las perseguidoras no es, verdaderamente, otra cosa que una nueva imagen, completa e invariablemente presa del narcisismo, de esa hermana a quien nuestra enferma ha convertido en su ideal. Comprendemos ahora cuál es el obstáculo de vidrio que hace que Aimée no pueda saber nunca, a pesar de estarlo gritando, que ella ama a todas esas perseguidoras: no son más que imágenes. 

El "mal de ser dos" que afecta a esos enfermos no los libera sino apenas del mal de Narciso. Pasión mortal y que acaba por darse la muerte. Aimée agrede al ser brillante a quien odia justamente porque representa el ideal que ella tiene de sí misma. Esta necesidad de autocastigo, este enorme sentimiento de culpabilidad se lee también en las acciones de las hermanas Papin, aunque sólo sea en el arrodillamiento de Christine al escuchar su sentencia. Pero es como si las hermanas no hubieran podido siquiera tomar, respecto la una de la otra, la distancia que habría sido necesaria para hacerse daño. Verdaderas almas siamesas, forman un mundo cerrado para siempre; cuando se leen las declaraciones que hicieron después del crimen, dice el doctor logre, "uno cree estar leyendo doble". Sin más medios que los de su islote, tienen que resolver su enigma, el enigma humano del sexo. 

Es preciso haber prestado oídos muy atentos a las extrañas declaraciones de tales enfermos para saber las locuras que su conciencia encadenada puede armar sobre el enigma del falo y de la castración femenina. Entonces queda uno preparado para reconocer en las confesiones tímidas del sujeto llamado normal las creencias que está callando, y que cree estar callando porque las, juzga pueriles, cuando en realidad las calla porque, sin saberlo, sigue adherido a ellas. 

La frase de Christine: "creo que en otra vida yo debería ser el marido de mi hermana", se reproduce en estos enfermos a través de gran número de temas fantásticos para cuya captación sólo basta saber escuchar. Qué largo camino de tortura ha tenido que recorrer Christine antes de que la experiencia desesperada del crimen la desgarre de su otro yo, y de que pueda, después de su primera crisis de delirio alucinatorio, en la cual cree ver a su hermana muerta, muerta sin duda por ese golpe, gritarle, ante el juez que las confronta, las palabras de la pasión desengañada: "¡Sí, di que sí!" 

La noche fatídica, en la ansiedad de un castigo inminente, las hermanas entremezclan la imagen de sus patronas con el espejismo de su propio mal. Es su propia miseria lo que ellas detestan en esa otra pareja a la que arrastran en una atroz cuadrilla. Arrancan los ojos como castraban las bacantes. La curiosidad sacrílega que constituye la angustia del hombre desde el fondo de los tiempos es lo que las anima cuando desean a sus víctimas y cuando acechan en sus heridas abiertas aquello que Christine, en su inocencia, llamará más tarde, ante el juez, "el misterio de la vida".

James Holme la masacre de Denver


  • POR LA MASACRE DE DENVER
    El asesino de Denver será juzgado por 142 cargos por la matanza
    E.P.
    Holmes mató el pasado 20 de julio a un total de doce personas e hirió a otras 58 durante el estreno de la película El Caballero Oscuro.
  • James Holmes, presunto autor del asesinato de doce personas en una sala de cine de Aurora (Colorado), ha sido imputado por la fiscalía con 142 cargos, incluidos 24 cargos de asesinato en primer grado, 116 cargos de intento de asesinato, un cargo de posesión de artefactos explosivos y un cargo de agravante por crimen violento. Lapena máxima por estos delitos en el estado de Colorado es la muerte y la mínima, cadena perpetua sin fianza.
    Holmes mató el pasado 20 de julio a un total de doce personas e hirió a otras 58 durante el estreno de la película 'El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace' en un cine de Aurora (Colorado).
    El sospechoso, de 24 años, ha comparecido este lunes de nuevo ante el Tribunal de Distrito del Condado de Arapahoe de la localidad de Centennial de nuevo ataviado con un uniforme rojo de presidiario y con el pelo todavía teñido de naranja, informa el diario "The Denver Post" en su edición digital.
    La única intervención de Holmes se ha producido cuando el tribunal le ha preguntado si estaba de acuerdo con renunciar a su derecho a una vista preliminar en el plazo de 35 días. El acusado ha respondido con un escueto "sí".
    El presidente de la sala, el juez William Sylvester, quien preside además del 18º Distrito Judicial, ha fijado para el 12 de noviembre la vista preliminar del caso, que podría durar una semana.
    Estaba previsto que se tratara también durante la sesión de hoy la posible utilización de las notas que remitió Holmes a su psicoanalista, si están protegidas o no por el secreto profesional, y la petición de varios medios de comunicación para que se levante el secreto del sumario. Ambas decisiones han sido aplazadas y la del secreto de sumario se anunciará en una vista programada para el 9 de agosto a las 13.30 horas (hora local).
    En la sala había familiares y amigos de las víctimas y algunas personas vestidas con camisetas de Batman y escarapelas con la inscripción "Sully", "Mancillado". Para la sesión se preparó un importantedispositivo de seguridad, con policías desplegados en las azoteas de los edificios cercanos al tribunal.
    La de hoy ha sido la segunda comparecencia de Holmes. La primera se produjo el 23 de julio y fue retransmitida en directo por la televisión. En esa ocasión Holmes compareció visiblemente confuso y desorientado.
    El acusado, nacido en la ciudad de San Diego (California), estudiaba un doctorado en neurociencia en el campus "Anschutz" de Medicina de la Universidad de Colorado, pero lo abandonó recientemente

lunes, 30 de julio de 2012

EL ARMA de los PSICOPATAS : El Miedo


EL ARMA de los PSICOPATAS : El MIEDO

de Silvana Giachero, el Lunes, 30 de Julio de 2012 a la(s) 14:26 ·
El documental El poder de las pesadillas de la BBC nos recuerda que «En el pasado, los políticos prometían un mundo mejor, tenían distintas formas de lograrlo, pero su poder y autoridad surgían de la visión optimista que ofrecían a su pueblo. Esos sueños fracasaron y hoy la gente ha perdido la fe en las ideologías. Cada vez con más frecuencia los políticos son vistos simplemente como administradores de la vida pública... pero ahora han descubierto un nuevo rol que restaura su poder y autoridad. En vez de repartir sueños, ahora los políticos prometen protegernos de las pesadillas. Dicen que nos rescatarán de peligros terribles que no podemos ver y que no comprendemos
». Como respuesta a eso, el movimiento del 15M grita «Sin futuro, sin trabajo, sin miedo».
El escritor Eduardo Galeano señala que vivimos en tiempos de miedo global: «Los que trabajan tienen miedo a perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de andar y los peatones a ser atropellados. La democracia tiene miedo a recordar y el lenguaje tiene miedo a decir. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Es tiempo de miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones y miedo a la policía. Miedo a la puerta sin valla, al tiempo
sin relojes, al niño sin televisor. Miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar. Miedo a la multitud, miedo a la soledad por aquello que uno ha sido. Miedo a morir, miedo a vivir». El temor se encuentra hoy en el centro de muchas de las dinámicas sociales y políticas. El pánico -una emoción primaria que nos hace primarios- se ha convertido en un marco de lenguaje dominante que refleja y explica muchas de las cosas que están pasando.
En el otoño del 2001 fueron enviadas cartas que contenían esporas de ántrax a medios de comunicación y a los senadores demócratas Tom Daschley y Patrick Leahy. Como consecuencia, murieron cinco personas.
El despliegue informativo acerca de estos asesinatos fue enorme. El 12 de octubre, por ejemplo, un reporte informativo
de la CNN sobre el último caso de infección ocupó quince minutos (ese mismo día, los doscientos muertos
civiles en un bombardeo anglo-estadounidense en Afganistán ocuparon un minuto de emisión). Asimismo, la británica BBC le dedicó tres minutos al nerviosismo generado en Wall Street y a la disminución de los índices bursátiles.
El terror se fue extendiendo: el alcalde de Nueva York mandó aislar el Rockefeller Center; la población acudió en masa a comprarse máscaras antigás completamente inútiles contra el ántrax y a medicarse con sustancias que perdían su eficacia si eran tomadas a menudo antes de la infección; y se editaron pósteres en los que los agentes del FBI aparecían disfrazados de pesadilla de serie B.
Diez años después, todo se ha olvidado. De hecho, la investigación sobre lo ocurrido recientemente publicada por el Gobierno estadounidense ha pasado desapercibida en los medios de comunicación. Y eso que desvelaba conclusiones novelescas: atribuía los envíos a un científico loco.
Una década es un largo periodo para los traficantes de miedo del siglo XXI. En estos diez años nos han atemorizado
con muchos otros focos de aprensión. Y el último espanto, la crisis económica, está demasiado presente como para que nadie recuerde aquel supuesto «posible cataclismo mundial» (así lo calificó la CNN) que se quedo como todos, en nada.

Infundir temor ha sido siempre una buena táctica para controlar a las masas. El historiador Jean Delumeau, en
su libro El miedo en Occidente, cita multitud de ejemplos del uso maquiavélico de esta emoción básica del ser humano.
El miedo al demonio en la época de la caza de brujas o la mentalidad de asedio y el temor al desconocido
en la Edad Media son dos prototipos de esta estrategia. Pero, desde principios del siglo XXI, el uso de esta táctica
ha entrado en su apogeo. El movimiento nazi, por ejemplo, difundió unos falsos «protocolos de los sabios
de Sión» según los cuales los judíos se iban a hacer con el control del planeta. Usando la alarma causada, consiguieron
convencer a miles de personas para que iniciaran un exterminio sistemático de la supuestamente atemorizante etnia.
En la época actual, todos tenemos en mente situaciones como la reciente invasión de Irak, instigada por el miedo
a unas armas de destrucción masiva inexistentes o al terrorismo internacional o a la crisis económica… ¿por qué
es tan eficaz ese arma como forma de manipulación? Una primera razón es el mayor calado de los medios
de comunicación de masas modernos. Internet, prensa escrita y televisión son excelentes difusores de desasosiego
colectivo. El asesor presidencial Gavin de Becker, autor del libro The gift of fear, analizaba el papel que
juegan los medios de comunicación en el incremento de esa técnica de manipulación. Este investigador nos
recordaba que las televisiones y los periódicos -especialmente los canales locales, más faltos de noticias- tienen
tendencia a dar una visión del mundo poblada de delincuentes, violadores, pederastas... La tragedia vende
y la información se convierte, a veces, en trasmisión de terror. Ese clima es usado, según de Becker, por «traficantes
del miedo»: políticos, empresarios o grupos religiosos que usan el desasosiego paranoico para sus fines.
Un ejemplo que pone este autor son las medidas inútiles que nos complican la vida (por ejemplo, las de los
controles en los aeropuertos) que si bien no han servido para detener terroristas, han alimentado la percepción
de inseguridad. La otra causa quizás sea el grado de abstracción de los motivos de alarma en el mundo actual. En otras épocas, al ser humano le asustaban cuestiones muy concretas:
enfermedades, guerras, hambre, catástrofes naturales… Hoy en día, el horror es difuso, líquido -en palabras de
Bauman-. Si uno pregunta, por ejemplo, cuáles pueden ser las consecuencias finales de la crisis económica en
la vida de un ciudadano medio, pocas personas podrán concretar su temor: todos tenemos desconfianza ante
lo que está sucediendo, pero no sabemos a qué tenemos miedo exactamente. Otro ejemplo: en una reciente
cumbre social celebrada en Roma. Se dieron a conocer los datos de una encuesta realizada a habitantes de las
grandes ciudades y estos datos indicaban que la angustia domina las poblaciones urbanas: el 90% de los habitantes metropolitanos declaraba sufrir al menos algún tipo de miedo, y el 42,4% siente un «miedo muy fuerte»… en una época en la que la inseguridad ciudadana, las enfermedades y el hambre han disminuido su incidencia en esa población.
«La única cosa de la que debemos tener miedo es del miedo », dijo en 1933 Franklin Delano Roosevelt. La sociedad,
sin embargo, no le ha hecho caso. De hecho, se diría que la táctica del amedrentamiento es casi la única técnica de
persuasión en el mundo moderno. Y así nos va. La Psicología puede y debe hoy ayudarnos a comprender el uso del miedo y ayudarnos a plantearnos cómo responder al mismo, cómo afrontarlo, cómo vivir sin miedo.

Extraido de:
D. José Guillermo Fouce Fernández,
doctor en Psicología,
profesor Universidad Carlos III
y Pontificia de Comillas y
presidente de Psicólogos Sin
Fronteras Madrid
D. Luis Muíño,
divulgador y psicoterapeuta.

viernes, 27 de julio de 2012

cie 11 y DMS-V


Geoffrey M. Reed (director de la Clasificación de los trastornos mentales y del comportamiento de la Clasificación Internacional de Enfermedades, CIE-11, OMS) visitará España durante los próximos días 26, 27 y 28 de abril con motivo de la celebración del V Congreso Internacional de Psicología Clínicaorganizado por la Asociación Española de Psicología Conductual (AEPC). Aprovechando esta ocasión, Gualberto Buela-Casal, como presidente del Comité Organizador del Congreso y presidente de la AEPC, le ha realizado la entrevista que reproducimos a continuación.

Geoffrey M. Reed

ENTREVISTA
Su conferencia en el V Congreso Internacional de Psicología Clínica tratará sobre "la situación actual de la Clasificación de los Trastornos Mentales y del Comportamiento en la futura CIE-11", sin duda un tema de máxima actualidad y en el que me gustaría que nos centráramos en esta entrevista. Usted es psicólogo clínico y se formó en la Universidad de California (UCLA) y en la Universidad de Washington, y actualmente trabaja en Ginebra en la OMS, siendo el máximo responsable de la Clasificación de los Trastornos Mentales y del Comportamiento en la CIE-11. Esto sin duda es un reconocimiento para la psicología, pero ¿podría explicarnos cual fue el criterio para elegir a un psicólogo para esta importante función que clásicamente ha estado en manos de la psiquiatría?
Empecé trabajando con la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los sistemas de clasificación internacional hace más de una década, cuando era Subdirector Ejecutivo para el Desarrollo Profesional en la Asociación Americana de Psicología (APA). Por esa época, existía cierta controversia acerca de si la psicología debería desarrollar su propio sistema de clasificación en vez de seguir siendo dominada por el DSM y, por extensión, por la psiquiatría. Me pidieron que explorara esta situación, y concluí que un sistema independiente de diagnóstico desarrollado por la psicología estadounidense se encontraría con muchos obstáculos y sería objeto de las mismas críticas que el DSM. Mi veredicto fue que sería mejor para nosotros aunar nuestras fuerzas con la OMS. Por aquel entonces, la OMS estaba trabajando sobre lo que se convertiría en la Clasificación Internacional del Funcionamiento, Discapacidad y de la Salud (CIF), y volqué todos mis esfuerzos en ese proyecto. Esto se debió a que muchas de las intervenciones por parte de los psicólogos pueden ser consideradas como un intento de mejora de la situación funcional de la persona que recibe los servicios, independientemente del diagnóstico que se asigne a esa persona. A través de mi trabajo en la CIF, desarrollé competencias en los sistemas de clasificación de la salud, y obtuve mucha experiencia gracias a la colaboración con la OMS, junto a sus muchos socios y sus representantes. De este modo, resultaba lógico que me tuvieran en cuenta para trabajar en la CIE-11 cuando la OMS comenzó ese proceso. El Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS ya había mostrado su compromiso para que la revisión de los trastornos mentales y conductuales de la CIE contara con una perspectiva multidisciplinar, así que no tenía sentido que no consideraran un psicólogo para el puesto. También fue muy importante el hecho de que yo tenía—y sigo teniendo—el apoyo de la Unión Internacional de la Ciencia Psicológica.
Recientemente en otra entrevista que realicé a la Dra. Suzanne Bennett Johnson actual Presidenta de la American Psychological Association, me comentaba que a partir de ahora la APA recomendará el uso de la CIE-11 en lugar del DSM-V, pero esto sin duda tendrá una mayor o menor aceptación en función de la frecuencia de uso de estos sistemas diagnósticos en los distintos países. ¿Cuál es la situación en la Unión Europea sobre el uso de la CIE y del DSM? ¿a qué atribuye la costumbre de un mayor uso de uno u otro?
Justo el pasado año publicamos los resultados de una gran encuesta que realizamos en colaboración con la Asociación Mundial de Psiquiatría (AMP). Ésta fue la mayor encuesta realizada hasta la fecha entre psiquiatras sobre la clasificación diagnóstica. (Ver Reed, Correia, Esparza, et al. (2011). The WPA-WHO global survey of psychiatrists’ uses and attitudes towards mental disorders classification. World Psychiatry10, 118-131.). Participaron aproximadamente 5.000 psiquiatras de 44 países de todas las regiones del mundo. A nivel global, un 70% de los psiquiatras que participaron afirmaron que la CIE-10 era el sistema diagnóstico que más usaban, y únicamente el 23% declararon usar más el DSM-IV. En Europa, estos datos eran incluso más acusados: más del 80% de unos 2.700 psiquiatras europeos que participaron en la encuesta usaban más la CIE-10, y sólo el 13% usaba más frecuentemente el DSM-IV. Hemos realizado una encuesta similar con psicólogos y estamos analizando los datos ahora, por lo que podré presentar estos resultados en el Congreso el mes que viene. Ciñéndonos a Europa, la clasificación de trastornos mentales y conductuales en la CIE ha sido tradicionalmente liderada por europeos. Actualmente, contamos con 14 grupos de trabajo internacionales que están colaborando con nosotros en el desarrollo de la clasificación de trastornos mentales y conductuales en la CIE-11, y la mitad de ellos están presididos por europeos, incluidos psicólogos. Los Estados Miembros de la OMS, que incluyen todos los países de la Unión Europea, están obligados por tratado internacional a usar la CIE como marco para la obtención y difusión de información relacionada con la salud. El DSM, de hecho, usa los códigos de diagnóstico de la CIE para cumplir con este requisito, pero los Estados Unidos todavía usan la CIE-9 (aunque la CIE-10 ya fue aprobado por la Asamblea Mundial de la Salud hace más de 20 años). No existe ningún motivo para esperar que los países europeos adopten un sistema que es un producto comercial, realizado por una única asociación profesional americana, en lugar de un sistema de clasificación internacional de la OMS. Esperamos que en los países europeos, la CIE siga siendo el sistema estándar, y que esos países sean usuarios destacados de la CIE-11 en cuanto éste se publique.
En España, como seguramente conoce, el uso del DSM es casi exclusivo en los programas de formación de psicólogos (en grado, postgrado y especialidad) e igualmente en la práctica profesional, ¿qué razones podría argumentar para aconsejar el uso de la CIE-11 en lugar del DSM-V?
Creo que esto podría estar reflejando en parte un fenómeno en desarrollo dentro de la psicología, y más ampliamente dentro de la ciencia: la psicología ha estado tradicionalmente dominada por la psiquiatría aceptando, e incluso contribuyendo a que se mantenga esta situación. A medida que los estándares de formación de la psicología fueron mejorado en todo el mundo y la ciencia psicológica florecía, los psicólogos se cuestionan cada vez más si los productos y procesos diseñados para psiquiatras cubren sus necesidades. De forma similar, la comunidad internacional cada vez está menos dispuesta a aceptar que la academia norteamericana sea mejor, o que sus productos científicos sean superiores de forma automática, así como el hecho de que las conceptualizaciones norteamericanas compartan sus necesidades. Del mismo modo, los Estados Miembros de la OMS quieren asegurar que sus propias prioridades para sus sistemas de salud y sus particularidades culturales y lingüísticas sean reflejadas en el sistema de clasificación, en el que se basa en parte la definición de sus responsabilidades de brindar servicios sanitarios a sus pueblos. La naturaleza y valores de los sistemas de salud en Europa son muy diferentes de los estadounidenses, y no está claro que un producto basado en conceptos norteamericanos sea el más adecuado. Por este motivo, la OMS está inmersa en un proceso global y multidisciplinar para el desarrollo de la CIE-11.
Así, también la OMS trabajará para mejorar los resultados en relación al desarrollo de proyectos relacionados con la CIE, como las Guías de Práctica Clínica para los Trastornos Mentales y Conductuales, que estará disponible y será asequible en español y otros idiomas. España y Latinoamérica están bien representadas en todas las fases de nuestro trabajo para la revisión de la CIE, y todas nuestras actividades de revisión están siendo desarrolladas en español e inglés simultáneamente. También llevaremos a cabo actividades en tantos otros idiomas como nos sea posible, pero al menos tenemos un compromiso con estos dos. Como parte de esta aproximación, hemos completado un análisis detallado de los sistemas de clasificación en español para los trastornos mentales, que fue publicado el año pasado en laRevista Panamericana de Salud Pública (Rivas, Reed, First, et al. (2011). Aportaciones de dos clasificaciones psiquiátricas latinoamericanas para el desarrollo de la CIE-11Revista Panamericana de Salud Pública29, 130-137). También hemos colaborado en un suplemento de la Revista Brasileira de Psiquiatría sobre la contribución Latinoamericana a la revisión de la CIE-10, que pueden encontrar online pinchando aqui.
Todos los campos de estudio de la CIE-11 serán desarrollados en español. Los psicólogos españoles pueden participar directamente en el desarrollo de la CIE-11 si se registran para participar en nuestra Red Global de la Práctica Clínica en el siguiente sitio web.
Actualmente en España tenemos más de cincuenta mil estudiantes de psicología y más de cincuenta mil profesionales, en su mayoría, tanto los estudiantes como los profesionales, tienen una formación fundamentalmente cognitivo conductual, ¿cree que esto puede favorecer el uso de la futura CIE-11 o por el contrario puede ser un obstáculo?, y por cierto, ¿tienen previsto algún programa de formación para el manejo del CIE-11?
La CIE está pensada para ser neutral en relación al tipo de aproximación en el tratamiento. Nosotros estamos considerando y teniendo especial cuidado con que tenga utilidad clínica para un amplio rango de profesionales de la salud. Sólo una ínfima proporción de personas con un trastorno mental en todo el mundo, llegará a acudir a un psiquiatra. Queremos asegurarnos también de que la CIE apoye los tratamientos no farmacológicos. Ésta es un área donde creo que influye el que yo sea psicólogo, en tanto que no pienso en el tratamiento en términos de fármacos automáticamente. Una de las razones más importantes por las que hemos realizado estas encuestas masivas de las que hablé anteriormente es que queremos prestar atención a las necesidades que nos comunican los clínicos de primera línea. Lo que ellos están transmitiendo es que quieren un sistema más simple con menos categorías, y lo suficientemente flexible para permitir el juicio clínico y la variación cultural, en lugar de un sistema que se base en formulas complejas compuestas por muchos criterios de precisión fingida.
A pesar de su frecuente uso, el DSM recibe la crítica de su elevado e injustificado coste, ¿cree que en las ediciones del DSM-V y de la CIE-11 los costes serán otro elemento diferencial?
Definitivamente. La CIE está pensado para ser un bien público, y la OMS trabajará por que la CIE-11 tenga una disponibilidad lo más alta posible, incluyendo su acceso gratuito en Internet. Los productos en formato libro de la CIE-11 para los trastornos mentales y del comportamiento estarán disponibles a bajo coste, y tendrán un importante descuento en países con ingresos bajos y medios. Esto es algo que no se hizo bien con la CIE-10, concretamente en relación a las versiones traducidas relacionadas con los trastornos mentales y del comportamiento, pero la OMS tiene el compromiso de garantizar una mejor gestión con la CIE-11.
Si consideramos que la psicología es una ciencia de la salud, algo mucho más amplio que la salud mental, entonces es evidente que la CIE se ajusta mejor a la actividad profesional del psicólogo, sin embargo, esto no se corresponde con su uso, ¿cuáles son las razones para que en distintos países, como por ejemplo en España, apenas se utilice?
Según la información que tenemos, creo que esta pregunta refleja una subestimación del grado en que se usa la CIE a nivel global. Ciertamente, el DSM ha sido más usado en la investigación y por lo tanto tiene mayor representación en publicaciones. Sin embargo, encontramos el patrón opuesto en la práctica clínica. El Gobierno de España está obligado a presentar sus estadísticas de salud a la OMS usando la CIE. Si las actividades de los profesionales de la salud se desarrollan fuera del sistema de salud del gobierno o si éstos no son responsables de asignar o codificar el diagnóstico, puede que no sean plenamente conscientes de ello. Creo que tienes mucha razón en mencionar que la psicología es algo más amplio que la salud mental, siendo ésta una razón importante por la que la psicología debería considerar la CIE como su sistema estándar de diagnóstico. En todas las demás áreas de salud, la CIE está aceptado internacionalmente como el estándar para el diagnóstico y clasificación, y no existe competidor al respecto. La OMS trabaja con muchas sociedades profesionales nacionales e internacionales para el desarrollo de la CIE, y todas ellas están colaborando con la OMS para mejorar la CIE. Los trastornos mentales es la única área donde una asociación profesional nacional ha establecido y mantiene un sistema directamente competitivo.
En su opinión, como máximo responsable en este tema, ¿cuáles son las novedades más importantes en la CIE-11, y especialmente en el ámbito de los trastornos mentales y del comportamiento?, ¿cómo quedarán finalmente los trastornos de la personalidad?, ¿los cambios en la CIE-11 harán que este sea más afín en la formación y actividad profesional de la psicología?
Al revisar la CIE, estamos centrándonos particularmente en la mejora de la utilidad clínica y la aplicabilidad global de la clasificación, y la mayoría de cambios que están siendo considerados están relacionados con estas prioridades. En la mayoría de áreas, las propuestas están aún en desarrollo, estarán disponibles para revisión pública en mayo. Ofreceré información adicional sobre esto en el Congreso. Pienso que el nuevo sistema encajará mejor con la práctica de la psicología. Por ejemplo, ha habido una reconceptualización extensa de lo que previamente denominábamos Retraso Mental, llamándose ahora Trastornos Intelectuales del Desarrollo (ver Salvador-Carulla, Reed, Vaez-Azizi et al. (2011). Intellectual developmental disorders: Towards a new name, definition and framework for ‘mental retardation/intellectual disability’ in ICD-11. World Psychiatry, 10, 175-180.). Como mencionas, el área de los trastornos de personalidad cambiará sustancialmente. La nueva clasificación pondrá énfasis en la severidad del trastorno de personalidad, pero también hará posible la codificación de rasgos prominentes, en lugar de tener muchas entidades diagnósticas artificiales y reificadas. Esto representa una visión mucho más psicológica de la personalidad y de los trastornos de personalidad. (Ver Tyrer, Crawford, Mulder, et al. (2011). The rationale for the reclassification of personality disorder in the 11th Revision of the International Classification of Diseases (ICD-11). Personality and Mental Health5, 246-259.).
En cuanto a la correspondencia o equivalencia entre las categorías diagnósticas del DSM-V y de la CIE-11 ¿ya están cerradas o queda aun trabajo pendiente?, por otra parte, ¿se podría considerar que la CIE-11 es mas independiente de las diferencias culturales, es decir, que se adapta a distintas culturas?
Existe un reconocimiento de los beneficios que tendría para el mundo que la CIE-11 y el DSM-V fueran consistentes el uno con el otro en la medida de lo posible. La OMS ha indicado que podrían existir diferencias sustantivas entre las dos clasificaciones, debido a sus diferentes objetivos y representantes. Un tipo de diferencia que es lícito que exista está de hecho basada en la necesidad de la aplicabilidad transcultural de la CIE-11. Por ejemplo, la mayoría de trastornos alimentarios en los países no occidentales pueden acabar siendo clasificados bajo diagnósticos actuales como "no especificado" debido a que no encajan en ningún patrón de trastorno alimentario en el sistema norteamericano y europeo occidental. Sin embargo, el hecho es que la mayoría de las diferencias que encontramos entre la CIE-10 y el DSM-IV son arbitrarias y no están basadas en ningún caso en la evidencia. Tanto a la OMS como a la APA Psiquiátrica les gustaría evitar este tipo de diferencias, y se está desarrollando un proceso de "armonización" junto a la APA. Por otra parte, debe señalarse que si existiera una completa armonización no habría motivo para comprar el DSM pudiendo conseguir la CIE gratuitamente en el sitio web de la OMS.
El DSM-V está recibiendo importantes críticas, miles de profesionales se están quejando sobre que con este sistema clasificatorio se está psicopatologizando la vida cotidiana, por ejemplo, se podrían considerar trastornos la timidez, la apatía, la introversión, etc. ¿qué opina sobre esto? ¿estas críticas no son aplicables a la CIE-11?
Creo que hay dos aspectos a tener en cuenta en relación a estas críticas. El primero se basa en un discurso más general sobre la naturaleza de la enfermedad mental, en línea con el trabajo de Thomas Szasz, que cuestiona la existencia de la enfermedad mental y considera el tratamiento de la salud mental como un instrumento de control social. Yo pienso que ésta es una discusión importante, pero si ésta es tu perspectiva, la CIE no va a hacerte más feliz que el DSM. El segundo aspecto de esta crítica se relaciona con el etiquetar como trastornos mentales condiciones mucho más comunes, con mayor tasa base y menor umbral que han sido consideradas previamente como variaciones del funcionamiento normal, o como aspectos de la experiencia normal. En relación con esto, creo que habrá una diferencia importante entre la CIE-11 y el DSM-V. Ejemplos de propuestas del DSM-V que han suscitado esta crítica incluyen el "síndrome de psicosis atenuado", el "trastorno neurocognitivo leve" y la eliminación de la exclusión del luto para el diagnóstico de depresión mayor. La OMS contempla propuestas de esta naturaleza como problemáticas, por varias razones. Primero, estas condiciones con mayor tasa base y menor umbral representan importantes objetivos para el desarrollo de fármacos y marketing, lo cual interesa fundamentalmente a las compañías farmacéuticas. Segundo, cuando todos los países del mundo se enfrentan a difíciles decisiones sobre la distribución de recursos de salud, estas propuestas tienen el potencial para desviar recursos de condiciones más graves que sí tienen tratamientos efectivos. Tercero, estas aproximaciones desembocan en la distribución de fármacos con efectos secundarios potencialmente graves a personas que realmente no necesitan medicación. Cuarto, es probable que las prevalencias estimadas de los trastornos mentales aumenten drásticamente, lo que hará más difícil para la OMS convencer a países miembros para que hagan de la salud mental una prioridad, ya que parecerá mucho más complicado. Así, existe poca justificación a nivel de salud pública para tales propuestas, y es altamente improbable que éstas sean incorporadas en la CIE-11. La OMS no ve cómo puede la incorporación de estas categorías ayudar a avanzar hacia nuestra meta: que la CIE-11 ayude a los países miembros de la OMS a reducir la carga de enfermedad asociada a los trastornos mentales y del comportamiento.
Seguramente usted conoce que en España desde hace unos años se considera a la psicología como una ciencia de la salud a nivel académico y desde el año pasado se regula por ley como una profesión sanitaria, ¿cuál es su opinión sobre esto?
Tal y como has mencionado, yo estudié en los Estados Unidos. Mi formación fue consecuente con el modelo científico-profesional de la psicología, así que me es fácil pensar en la psicología en ambas direcciones. La psicología es altamente importante como ciencia, y en mi opinión es la fuerte formación científica de los psicólogos la que les da un lugar especial entre las disciplinas sanitarias. Por otra parte, esto no quiere decir que todos los psicólogos trabajarán en el sistema de salud o harán investigación básica. Personalmente, lo más valioso en cuanto a mi formación es que me ha dado las destrezas y la flexibilidad para hacer muchas cosas, y tanto nuestra profesión como nuestras organizaciones profesionales deberían trabajar para mantener esta amplitud de posibilidades.
Por último, en unas semanas nos encontraremos en Santander, desde aquí quiero agradecerle su participación en este congreso y si quiere añadir algún comentario más puede hacerlo. Le reitero que es un orgullo para la psicología que un psicólogo desempeñe un cargo tan importante como el suyo, lo cual sin duda es importante para esta profesión.
Estoy deseando encontrarme con mis colegas de España y de todo el mundo en Santander. Agradezco la invitación, y espero nuevas colaboraciones en el futuro. ¡Muchas gracias!